domingo, 7 de febrero de 2010

Un pequeño cuento

Ahí estaba ella, recostada sobre su cama, sintiendo la suave brisa que queda después de una agradable lluvia veraniega. Se preguntaba mientras observaba el techo de su cuarto con las manos cruzadas bajo la cabeza, cómo pudo haber pasado eso.

Todo había comenzado tan inocentemente. Una cena entre dos conocidos a uno de los mejores restaurantes de la ciudad. Ella vestida con ese elegante vestido que no había tenido la oportunidad de usar. Ese vestido que se le pegaba suavemente a su cuerpo, mostrando sus suaves curvas, el cuál dejaba al descubierto su espalda y parte de sus senos debido a un atrevido escote; y el cual resaltaba perfectamente con su blanca piel. Él, con ese traje negro que seducía a cualquiera.

Comieron, rieron, bailaron y bebieron. regresaron juntos a casa, pero decidieron pasar primero a su casa por otra copa más para celebrar una velada tan buena.

Estando ahí él le ofreció una copa de ese delicioso whisky escocés que tanto le encantaba. Mientras lo servía, ella se dedicó a poner un poco de música, la cual era lenta y romántica, como a ella le gustaba. Comenzaron a beber y platicar. Poco a poco se fueron aproximando más y más. En algún punto de la conversación él había bajado la intensidad de las luces y la invitó a bailar al ritmo de la música romántica de Sinatra.

Era una pieza lenta, por lo que comenzaron a bailar juntos, tan juntos que sentía su corazón latir y sus manos temblar. De pronto, sin previo aviso, se acercó muy lentamente a su cara y la empezó a recorrer con su nariz. Tal fue la sorpresa para ella que no pudo hacer nada más que dejarse llevar. Sentía su respiración en sus mejillas, poco a poco moviéndose hacia su oreja derecha y bajando lentamente hacia su cuello y parte de la nuca, para después volver a subir muy lentamente. Ella simplemente se dejó llevar, disfrutando cada uno de esos movimientos lentos y cálidos, los cuales hacían vibrar cada célula de su ser, deseando que se diera el siguiente paso. Y así fue.

Perdida entre esas suaves caricias pasó desapercibido el movimiento cercano a su boca, el cual se volvió a repetir instantes después al ver que ella no ejercía ningún tipo de resistencia. Suavemente la besó. Sus labios eran suaves y carnosos y su boca se encontraba húmeda, con un ligero aire a whisky. Poco a poco ese beso fue correspondido. Él se separó un poco y con su lengua comenzó a recorrer sus labios, a poco a poco hacerla desear su boca y sus caricias. Comenzó a darle pequeños mordiscos los cuales no hacían más que excitarla.

---------------------
Después de tanto sin actualizar heme aquí con un pequeño cuento de esos que emocionan jojojojo

¿Por qué lo escribo? No sé, ya tenía ganas de hacerlo. Quizá para salirme de lo normal y común.

Les dejo solamente un fragmento, ya que si no sería muy largo y ya es tarde.

Saludos