martes, 30 de marzo de 2010

Final? No lo creo xD

Mientras que con su boca y nariz seguía besando su hombro y cuello, y su mano izquierda seguía recorriendo su espalda; su mano derecha comenzó a bajar poco a poco por el frente, sintiendo sus redondos pechos, los cuales respondieron a su toque. Podía sentir su pezón erecto sobre el vestido. Al sentir su mano deslizándose por su pecho lo único que pudo hacer ella fue dejar escapar un suave gemido.

La mano siguió su recorrido, pasando por el abdomen, llegando a sus genitales, pero pasándolos desapercibidos hasta llegar a la pierna, la cual sin haberse dado cuenta ya había comenzado a subir lentamente por la pierna de él. Su mano recorrió el contorno de la pierna hasta la rodilla, donde se regresó y comenzó a subir por debajo de la falda. Lentamente sintió como su piel se erizaba y su respiración comenzaba a entrecortarse.

Sabía lo que ella esperaba, sabía que quería que fuera más allá, que la hiciera perderse. Pero él simplemente no lo quería... aún. Su mano salió de debajo de la falda para regresar a la cara, donde la tomó con las dos manos y esperó por una respuesta, que con tristeza nunca llegó. En ese momento su corazón se rompió, en ese momento comprendió de que ella no llegaría a ser lo que él buscaba, que simplemente sería una chica más en su haber. Comenzó a besarla apasionadamente, pero ya sin sentimiento, solamente con el deseo de cumplir esa necesidad física que había comenzado.

Su beso fue respondido de igual manera, apasionada y fríamente. Sus manos la alejaron, la contemplaron, una última mirada de amor hacia aquella persona que había significado su vida, su felicidad, su todo.

Una vez más se acercaron, de la misma forma apasionada. Esta vez sus manos llegaron lentamente a sus caderas, de donde comenzó a jalar poco a poco ese estorboso vestido, sin darse cuenta de que ella ya estaba por terminar de desabrochar su camisa. Una vez que estuvo lo suficiente mente arriba pudo sacar ese vestido que tan bien se le veía. La contempló por un segundo. Era perfecta, como siempre... cómo deseaba que no fuera así, que le pudiera ver algún defecto. Mientras su corazón sufría ella se acercó nuevamente a él, embriagada de pasión y deseo y le terminó de quitar la ropa.

Las manos de ella comenzaron a bajar por el pecho, resultado de varios meses de ejercicio. Se detuvo y comenzó a acariciar sus senos de hombre (*NdA) con fuerza y a sentir cómo su cuerpo reaccionaba a tales caricias. Mientras tanto, él comenzaba a terminar de desnudarla. Había ya desabrochado ese brassiere negro tan seductor que una vez la vio comprar, en una de sus tantas salidas.

De pronto y sin esperarlo sintió cómo su mano comenzaba nuevamente a bajar, dejando atrás su pecho, cómo recorría con la mano derecha su abdomen, deslizando un delgado dedo, mientras su mano izquierda bajaba por su espalda, llegando a su trasero. Comenzó a masajearlo, mientras que su mano derecha seguía con su inevitable camino.

Una vez que se deshizo del brassiere sus manos volvieron a irse para atrás, directamente a sus glúteos, los cuales tomó con fuerza y los acercó hacia él, movimiento que causó que su mano siguiera con el inevitable descenso. Al acercarse ella lo pudo sentir. Pudo sentir lo excitado que él estaba. Ese roce no hizo más que excitarla aún más y comenzar a besarlo más apasionadamente y empezar a subir una de sus piernas por la de él y comenzar a masajearla de esta forma.

Al sentir su pierna aprisionada por la de ella instintivamente la levantó, con lo que ella enroscó ambas piernas al rededor de su cintura, reduciendo aún más ese espacio que existía entre su pene y su vagina. Pero aún había un problema, y era que ella todavía traía su ropa interior.

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NdA: Chale, sonó a cumbia de bodorrios xD

Bueno, ahí les dejo este otro fragmento, esperen el próximo dentro de poco tiempo... creo.

viernes, 5 de marzo de 2010

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Es increíble como un simple comentario puede arruinar un día. Una simple broma cambiarte de perdido el semblante del día y querer desear que se acabe ya, poder irte a dormir y ver cómo te sientes mañana.

JODER!!

Odio sentirme así, y odio cuando hago sentir mal a las personas que quiero... Pero esta vez fue completamente sin intención... Pero odio más cuando las cosas terminan saliendo mal para todos los involucrados, sin nadie que salga airoso, puros lastimados.

No debería de decir groserías por aquí, pero esta vez no puedo evitarlo, es mi sentir... Pero ya qué... Mañana será otro día...

Aunque pierda la cabeza y no te pueda descifrar
Te quiero ven, ven que así te quiero ven
Aunque pierda la cabeza y no te pueda descifrar
Te quiero ven, ven que así te quiero ven,
Que así te quiero ven

lunes, 1 de marzo de 2010

Continuación

Empezó a desear más y más ese roce, esas caricias y, sin darse cuenta, a esa persona.

Lentamente sus manos comenzaron a recorrer su espalda, bajando y subiendo. Recorrió su cintura y cadera, y poco a poco bajó más hasta llegar a esos bien formados glúteos. Al sentir sus manos en su trasero lo único de lo que ella fue capaz fue de desearlo aún más.

Su boca fue bajando poco a poco por su cara, la cual simplemente la recorrió con su nariz. Poco a poco llegó al cuello. Qué bien olía. Esa fragancia de jazmines le iba muy bien. Lentamente aspiró, intentando absorber tanto aire como pudiera, como si su vida dependiera de eso... Como tantas veces en el pasado lo hizo. Ella recargó su cabeza en su hombro y se dejó llevar.

Sentía sus labios tan cerca a su cuello que le provocaba escalofríos el sentir su aliento tibio. Seguían bailando, o más bien girando, al ritmo de Dreams on Fire. Él no lo podía creer, después de tantos años de amistad al fin la podía oler, sentir, tocar sin disimulos. Se acercó a su oído y comenzó a decirle lo que sentía, lo que había sufrido al verla con otros, y lo feliz que estaba de que le hubiera permitido esta velada. Sintió como su piel se erizaba al momento en que comenzó a hablarle, y como se relajaba.

Una vez más bajó a su cuello y lo comenzó a besar de una forma tan suave, tan dulce y al mismo tiempo tan pasional que ella no pudo evitar sonreír al sentir esas caricias. Siguiendo la línea del cuello llegó al hombro derecho y a empujar ese molesto tirante. Al mismo tiempo su mano derecha iba bajando el tirante izquierdo mientras que su mano izquierda la seguía abrazando y pegándola a su cuerpo.

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Y hoy hasta ahí se queda...
Últimamente no he andado muy inspirada que digamos... Pero bueno, a ver qué tal sale lo que sigue... Qué pena...