lunes, 1 de marzo de 2010

Continuación

Empezó a desear más y más ese roce, esas caricias y, sin darse cuenta, a esa persona.

Lentamente sus manos comenzaron a recorrer su espalda, bajando y subiendo. Recorrió su cintura y cadera, y poco a poco bajó más hasta llegar a esos bien formados glúteos. Al sentir sus manos en su trasero lo único de lo que ella fue capaz fue de desearlo aún más.

Su boca fue bajando poco a poco por su cara, la cual simplemente la recorrió con su nariz. Poco a poco llegó al cuello. Qué bien olía. Esa fragancia de jazmines le iba muy bien. Lentamente aspiró, intentando absorber tanto aire como pudiera, como si su vida dependiera de eso... Como tantas veces en el pasado lo hizo. Ella recargó su cabeza en su hombro y se dejó llevar.

Sentía sus labios tan cerca a su cuello que le provocaba escalofríos el sentir su aliento tibio. Seguían bailando, o más bien girando, al ritmo de Dreams on Fire. Él no lo podía creer, después de tantos años de amistad al fin la podía oler, sentir, tocar sin disimulos. Se acercó a su oído y comenzó a decirle lo que sentía, lo que había sufrido al verla con otros, y lo feliz que estaba de que le hubiera permitido esta velada. Sintió como su piel se erizaba al momento en que comenzó a hablarle, y como se relajaba.

Una vez más bajó a su cuello y lo comenzó a besar de una forma tan suave, tan dulce y al mismo tiempo tan pasional que ella no pudo evitar sonreír al sentir esas caricias. Siguiendo la línea del cuello llegó al hombro derecho y a empujar ese molesto tirante. Al mismo tiempo su mano derecha iba bajando el tirante izquierdo mientras que su mano izquierda la seguía abrazando y pegándola a su cuerpo.

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Y hoy hasta ahí se queda...
Últimamente no he andado muy inspirada que digamos... Pero bueno, a ver qué tal sale lo que sigue... Qué pena...


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