jueves, 12 de agosto de 2010

Ahí nomás tras lomita...

Ahí nomás tras lomita se ve Dolores Hidalgo
Famosa canción del compositor José Alfredo Jiménez... algo pesimista y descriptiva del estado de Guanajuato, pero no nada más describe eso, sino también la forma del mexicano de "dar direcciones".

Así es, para el mexicano es normal contestar con referencias a lugares cuando le preguntan por una dirección. No somos capaces de dar una dirección exacta, preferimos responder "ahí donde hay una casa amarilla das vuelta", pero cuando llegamos a donde la dichosa casa debería de estar nos damos cuenta que en realidad no es amarilla, sino que la pintaron de rosa y por no habernos dado el nombre de la calle no podemos dar con la locación buscada.

¿Cuántas veces no nos hemos perdido simplemente porque nos dieron mal las señas para llegar a algún lugar? ¿Cuántas horas no hemos perdido porque al dueño se le ocurrió cambiar el color de la casa donde debíamos de dar vuelta?

Pero esta característica no es propia de un solo grupo social, no, es característica de toda la población mexicana, y es tan molesto e irritante ser el que recibe las señas, pero ah qué bien se siente ser el que las da.

A continuación unas cuantas experiencias personales:

  • La más reciente ocurrió hoy. Fuimos al centro de una ciudad vecina a buscar un establecimiento en el que venden telas, desde las más finas hasta las más corrientes y viceversa. Según la persona que nos dio "la dirección" dicha tienda se localiza al fondo de un callejoncito que está en la cuadra de enfrente de una iglesia. Total, llegamos a dicha iglesia y cuál va siendo nuestra sorpresa que dicha iglesia se encuentra en esquina (gran seña ranchera). Según mi lógica la cuadra en la debíamos de buscar es la que se encuentra frente a la fachada principal, pero como me lo hicieron ver mi hermana y madre, dicha lógica es porque soy arquitecto y sé que esa debe de ser, que la gente común no lo ve así (WTF? ¡Siempre hemos tomado aquella calle hacia donde apunta la puerta principal!). Por dicho motivo nos pusimos a revisar no solo esas dos cuadras, sino las manzanas circundantes, por lo que perdimos casi una hora en eso. Al final fuimos a dar a una tienda que cumplía con dichas características pero que no está ni en el fondo de un callejón, ni en frente de la iglesia (por ninguno de los dos lados) y ni siquiera en las calles que rodean a la iglesia.
  • Hace tiempo, cuando aún me gustaba la arquitectura, tuve que ir a hacer un trabajo en equipo a la casa de una compañera que vive en una colonia relativamente cercana a mi casa. Cuando le pregunté cómo llegar y su dirección me dijo que en OXXO donde se acaba mi antiguo colegio diera vuelta a la derecha y unas dos cuadras y llegaba. Total, llegué a dicho OXXO y en ese momento doy la vuelta a la derecha y comienzo a buscar su casa. Después de 30 minutos de no encontrar su calle y de que nadie me pudiera dar razón le marco, y me dice que no, que era a la izquierda, que se había equivocado.
Y así nos podemos seguir, mil y un ejemplos sobran acerca de esta forma de dar señas, que según mi papá se remonta a cuando las poblaciones no eran tan grandes y uno podía simplemente decir: "de la tienda de don Pancho te vas 4 cuadras hasta que llegues a donde hay un árbol grandísimo, ahí le das hacia donde veas una buganvilias lilas. De ahí giras a la derecha y hasta que topes, en un portón café, ahí es mi casa". Eso se acostumbraba porque todos conocían a todos y a todas esas meñas, pero ahora resulta que la tiendita de Don Pancho es un OXXO y pensión, las 4 cuadras se han convertido en un parque enorme, el árbol lo cortaron y lo remplazó una estatua de Colosio, de las buganvilias no queda ni rastro y la casa del fondo ha sido derruida para continuar con la calle.


martes, 3 de agosto de 2010

México, ¿qué produce?

Pregunta tan sabia hecha por mi padre y tan elocuentemente respondida por mi madre: "Pendejos".

No hay duda así es, pero no vengo a escribir esto para defender el por qué si o por qué no.

No, el objeto de este escrito es otro, es más bien retórico (creo).

Se me ocurrió ponerlo en Facebook y las respuestas no se hicieron esperar. Unos llamándome mamona, otros diciendo que debería de conocer a las personas que ellos conocen para que cambiara mi opinión, y bla bla bla.

Mi pregunta es, ¿acaso dije todos en México? o algún nombre en específico. Y la respuesta fue simple, no. Ahora viene a mi otra pregunta, ¿por qué reaccionaron así? y he llegado a diferentes conclusiones:

  • Les cayó el saco y creían de que se los decía a ellos. Señores, esta bien que en Facebook se manejan mucho las indirectas, pero no es el caso. A una persona cuando tiene esa capacidad (la del pendejismo) simplemente se le hace ver. Y para esto existe muchas maneras.

  • Están de acuerdo, pero les cuesta trabajo aceptarlo. Es muy común y lo vemos todos los días en nuestra vida. Creemos que hacemos el bien al decir: "ay, no seas sangrón, bla bla bla..." mientras que por adentro de nosotros estamos completamente de acuerdo. Actitud más hipócrita no podrían tener, y para que vean, eso SI los llevará a arder en los fuegos eternos del infierno.

  • Y finalmente, tenemos la actitud honesta. Es aquella en la que abiertamente aceptamos eso que está otra persona proclamando.
Así que la próxima vez que alguien ponga un tipo de ese mensaje, no se alebresten! Si no dice su nombre, ¿para qué molestarse? simplemente disfruten el momento. Y si lo dice, pues ya qué, quizá sea tiempo de hacer una restrospectiva y ver por qué nos dicen eso.

Ah si, casi lo olvido, la cuarta alternativa:
  • Le cae el saco a la persona y por eso se identifica con la frase. Nos molestamos y reclamamos, molestos porque agreden a "otros", pero en realidad nos molestamos porque nos sentimos de esa forma, no por un acto de altruismo hacia los demás, sino más bien porque nos han herido en nuestro amor propio llamándonos "pendejos".