sábado, 2 de febrero de 2019

Amado gerardo

Amado Gerardo,

Eres el amor de mi vida.

Y no lo digo en el sentido de "lo eres porque estás en este momento de mi vida", sino más bien en el sentido de "eres con quien quiero compartir el resto de mi vida".

Te conocí y de pronto todas las canciones cobraron sentido... Todas las películas de amor eran ciertas... Y todo lo que sentí fue real.

Nunca había experimentado algo así, de verme viejita con alguien, viajando, comiendo, experimentando, llorando, peleando, abrazando, besando, tomando de la mano, acariciando su mejilla, perdiéndome en sus ojos... Amando tal cual.

Contigo me siento libre, segura y con la confianza de ser yo.

Podría decirte una y mil cosas, pero las palabras seguirían quedándose cortas para expresar la felicidad que siento de que hayas llegado a mi vida.

Te amo

viernes, 25 de enero de 2019

Y cómo se conocieron?

Las últimas entradas que publiqué me di cuenta que eran muy tristes... escritas en un momento en el que necesitaba sacar pensamientos recurrentes (los odio) por una situación que ya no estaba en mi control... Pero bueno, hoy vengo con una anécdota.

Pues resulta que conocí a alguien (jajaja si, eres tú, esta entrada es para ti, querido Gerardo)... de la manera más inesperada.

Hace unos meses una persona me dijo que muchas veces, cuando nos empecinamos con algo o alguien, dejamos de ver a nuestro alrededor... y comprobé que es cierto.

Después del drama de "Querido Enrique", conocí a alguien con quien, de cierta manera, comencé a salir, nada serio, de compas... Y una cosa llevó a la otra... Cerrando mi perspectiva (asi como los burros o caballos), ignorando a quienes empezaron a llegarva mi vida... Entre ellos tu.

No te vi, es más hasta te ignore; pero no te importó y seguiste insistiendo. Y justo en ese momento en que había decidido echar todo en saco roto, vi todo lo que habia ignorado.

Decidí darte (y darme) una oportunidad, y heme aquí, enamorándome me ti, de tus virtudes y tus defectos (I like you because. I love you despite.).

Lo curioso? Que me hablaras por mis memes (no creí que eso pasara)...

sábado, 5 de enero de 2019

Los 30

Conforme me hago sabia y añeja (como los vinos), me vuelvo más y más quisquillosa. Recientemente pasé de formar parte del lado de "¿pa' cuándo la boda?" al "se te anda pasando el tren". Este cambio de situación sentimental trajo consigo diversas cuestiones, horas de reflexión y decisiones.

Han pasado casi dos años desde que subí de piso, y si, las cosas cambian. Te vuelves más consciente, más determinado, y te salen los achaques (bien me dijeron que pasando los 30 se acaba la garantía y deja de haber refacciones).

En este tiempo he pasado por muchas experiencias, desde unas cuantas dolorosas, hasta una de las más hermosa, el nacimiento de mi sobrino. Nunca había experimentado conscientemente ese amor incondicional hacia un ser de apenas 40 cm que no hacía más que llorar, comer y cagar hahahaha

En estos casi dos años dejé ir a personas que quería (quiero?) mucho, amistades de años, vaya, tres de casi una vida de conocerlos. Me ha costado entender que la gente cambia, evoluciona, y su camino simplemente se ha alejado del propio... Personas con las que compartí las risas más simples, hasta las lágrimas más amargas. No sé, creo lo más doloroso es que se vayan (o nos vayamos) así nada más, sin decir nada... dejando siempre a la otra parte con dudas, preguntas, e incertidumbre...

Pero así como se fueron personas importantes, llegaron otras que me han ayudado a ampliar mi visión del mundo, a verlo desde sus perspectivas, desde sus experiencias de vida. A ustedes, solamente me queda decirles gracias.

Y los que se quedan, los que seguimos compartiendo camino, desde familiares hasta conocidos en FB (sé que aman mis memes)...

Es raro esto de los 30, y la crisis es cierta... Llega un punto en el que te dices y preguntas "Tengo veinti once, casi veinti doce, ¿y qué tengo? ¿qué he logrado? ¿es aquí en donde quería estar a esta edad?" y te quiebras, y caes, y te deprimes y lloras y ves todo gris y oscuro... y es ahí cuando te das cuenta de las maravillosas personas que te rodean, quienes te bañan con su luz y te das cuenta de lo afortunado que eres, y entiendes que si, que justo aquí es donde quieres estar (a pesar de los altibajos), y entonces vuelves a empezar a vibrar y brillar... poco a poco...

Nota del autorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr
Me tomó casi dos años poder completar esta entrada... Al principio iba a ser de un morro mal agradecido, pero pa' qué

martes, 10 de abril de 2018

4 meses

Querido Enrique:

Hoy, justo hoy son cuatro meses de que habríamos comenzado a salir y ser novios... Y justamente hoy se cumplen cuatro días sin saber de ti.

Debo confesar que el sábado pasé todo el día pegada al teléfono, esperando ese mensaje de "vamos a hablar".... Pero nunca llegó. Las personas que se enteraron de lo sucedido dijeron que llamarías, pero una parte de mi sabía que no sería así.

Por mi mente pasaron y han pasado muchas cosas que decir al respecto, aspectos psicológicos y emocionales propios de ti que pueden explicar (¿o justificar?) esta situación, la mayoria de ellas con el peso suficiente para hacerte enojar y sentir mal... Pero son cosas que no me corresponden.

Lo que si me corresponde es decirte que pensé que al menos hablarlo sin estar bajo la influencia del alcohol, de manera civilizada, era algo que merecemos y necesitamos.

Tu misma personalidad te va a alejar de hacerlo, y mi terquedad y quiza orgullo evitará que lo haga.

lunes, 9 de abril de 2018

Un amor pusilánime no le sirve a nadie

Querido Enrique:

Los días pasan y aunque ya no lloro tanto, sigue doliendo. Hoy, ayer y antier hablé con amigos. Les platiqué lo sucedido, y como tus palabras finales son las que más me han dolido... Tanto como la primera vez que las escuché.

Nunca ninguna de las personas que he elegido como novio me había dicho algo así al momento de confiarles mi sentir. Recuerdo esa noche, en que por fin reuní el valor de decirte que te quería, y que lo único que acertaras fuera un "me fusta cuando dices lo que piensas"... Mi corazón cayó en mil pedazos. Te despedí y al cerrar mi puerta me derrumbé.

Pero lo peor vino después, cuando dijiste el "pero yo a ti no". No cabe en mi ser la idea de que después de convivir algunos meses no sintieras nada, cuando todo tu actuar había indicado lo contrario... Y de aquí en adelante todo se volvió aún más malo.

No te bastó con decir que no me querías, sino que agregaste el "no me veo contigo a futuro"... No hay nada que pueda generar más inestabilidad en una pareja que esto, ya que deja la entrada abierta a terceros... Desde entonces caí en una dicotomía emocional, por un lado estaba la parte que me decía aléjate y busca un amor bien, bonito y maduro... Y por el otro, la Alaide confundida por las señales.

Un día eras muy amoroso y cariñoso, como antes, y al siguiente, distante. Curioso esto, al haber sido tú quien me dijo que no era justo para ti que un día "te quisiera y al otro no". Desde el momento que me di cuenta que te quería, desde ese momento he estado segura del sentimiento... El cual ahora me carcome el alma, mente y corazón.

Una vez te dije que en esta relación estaba dando el 100% por el 100% y me aseguraste que era recíproco... Pero extrañamente no lo sentí así. Llegué a sentirme mas bajo incluso que una "nalga".

Múltiples veces hablamos de lo que es importante para nosotros y lo que buscamos. Te enfrascaste demasiado en una idea que no era, y que te la expliqué en múltiples ocasiones. Eres alguien a quien llegué a considerar candidato a compañero de vida, a pesar de las diferencias ideológicas y de pasatiempos, eso le daba sabor a la relación, pues a pesar de ellos compartimos valores similares, valores que son irrenunciables por ambos lados.

Te quiero, que no quede duda de eso. Y me habría encantado compartir más experiencias contigo, y por qué no, quizá hasta una vida. La idea de viajar juntos me ilusionaba demasiado. Era algo que añoraba, pero nunca se hizo. Este fatídico fin debimos de haber estado en Querétaro, no en esa cantina peleando por el estúpido comentario de Arturo.

Lo que me hace pensar de la fragilidad de nuestra relación y de las cosas que en su momento no se dijeron....

Te repito, te quiero, pero me quiero más a mi, y aunque en este momento me siento como que fui insuficiente, se que merezco un amor completo. Nada de términos medios. Merezco a alguien que sea coherente y que sepa lo que quiere, sin que se asuste cuando se le presente. Merezco no vivir en la incertidumbre, ni en la oscuridad... En fin, merezco alguien que no tenga miedo de la elección que toma, ni de la persona que elige a su lado.

Me disculpo por haberte dicho que no me hicieras perder mi tiempo. Estuvo mal, muy mal. Son palabras que te hirieron y afectaron. Lo hice en un arrebato de frustración e impotencia. No quería entender que te pedía algo que no puedes dar.

Querido Enrique

Querido Enrique:

No sé cómo comenzar esto. De pronto todo estaba muy claro en mi mebte, todo lo que queria decirte, pero ahorita, al momento de plasmarlo, todo se ha esfumado.

Me duele en el alma que haya pasado lo que sucedió. No lo esperaba, mucho mebos lo veía venir. Y menos aún por como sucedio.

Verte perder el control por algo tan... Insignificante... Y que explotaras con algo que a los dos nos estaba comiendo por dentro...

Debo confesar que estos dos días que han pasado han sido muy difíciles. Viendo a todas horas mi teléfono en espera de un mensaje tuyo. Aguantando las ganas de llorar. Socializando por compromiso y no porque quiera. Pensando en que no debí ir esa noche contigo, o que no deviade haberle hecho caso a Arturo, en fin... Pensando en todo.

Las personas que lo saben me dijeron que me buscarías, que una discusión en la que uno de los dos esta bajo los influjos del alcohol se debe de replantear estando bien ambas partes. Y creeme que lo deseo con todo mi ser en este momento. Pero no creo que vaya a suceder.


viernes, 1 de abril de 2016

Le debut

¿Cómo pudo caer?

No se lo podía explicar.

Todo pasó tan de improviso...

El saludo...
La invitación...
El irse a comer juntos....

Y ahora estaba ahí, junto a él. Él dormía plácidamente después de...
- Pero, ¿en qué momento pasó? -se preguntaba mientras contemplaba su tranquilo rostro, de blanca tez enmarcada por una espesa cabellera negra.

Todo comenzó ese día en que se conocieron. Todo parecía tan normal, casual y rutinario, hasta que debieron despedirse y él simplemente le susurró "Gracias por haber venido".

- Si, creo ahí comenzó todo -pensó mientras él giraba a su lado, sumido en un profundo sueño.

Y comenzó a recordar cómo había sido cada situación en la que debieron convivir, y se dio cuenta que desde el principio hubo ese interés de su parte. Cuando estaban en el mismo cuarto, él la miraba fijamente con esos grandes ojos verdes y sonrisa coqueta ¡Dios, cómo la ponía nerviosa! Y ni qué decir las veces que debía entrablar conversación con él, simplemente no podía articular una simple frase de tres palabras.

Pero, ¿en qué momento comenzó a sentir ese deseo de conocerlo? Siendo, en apariencia, tan diferentes. ¿Qué era aquello que tanto le llamaba la atención de él? Quizá esa seguridad que proyectaba.... O su sentido del humor.... O el simple hecho de ser un total desconocido. No lo sabía en realidad.