Querido Enrique:
Hoy, justo hoy son cuatro meses de que habríamos comenzado a salir y ser novios... Y justamente hoy se cumplen cuatro días sin saber de ti.
Debo confesar que el sábado pasé todo el día pegada al teléfono, esperando ese mensaje de "vamos a hablar".... Pero nunca llegó. Las personas que se enteraron de lo sucedido dijeron que llamarías, pero una parte de mi sabía que no sería así.
Por mi mente pasaron y han pasado muchas cosas que decir al respecto, aspectos psicológicos y emocionales propios de ti que pueden explicar (¿o justificar?) esta situación, la mayoria de ellas con el peso suficiente para hacerte enojar y sentir mal... Pero son cosas que no me corresponden.
Lo que si me corresponde es decirte que pensé que al menos hablarlo sin estar bajo la influencia del alcohol, de manera civilizada, era algo que merecemos y necesitamos.
Tu misma personalidad te va a alejar de hacerlo, y mi terquedad y quiza orgullo evitará que lo haga.
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