Querido Enrique:
Los días pasan y aunque ya no lloro tanto, sigue doliendo. Hoy, ayer y antier hablé con amigos. Les platiqué lo sucedido, y como tus palabras finales son las que más me han dolido... Tanto como la primera vez que las escuché.
Nunca ninguna de las personas que he elegido como novio me había dicho algo así al momento de confiarles mi sentir. Recuerdo esa noche, en que por fin reuní el valor de decirte que te quería, y que lo único que acertaras fuera un "me fusta cuando dices lo que piensas"... Mi corazón cayó en mil pedazos. Te despedí y al cerrar mi puerta me derrumbé.
Pero lo peor vino después, cuando dijiste el "pero yo a ti no". No cabe en mi ser la idea de que después de convivir algunos meses no sintieras nada, cuando todo tu actuar había indicado lo contrario... Y de aquí en adelante todo se volvió aún más malo.
No te bastó con decir que no me querías, sino que agregaste el "no me veo contigo a futuro"... No hay nada que pueda generar más inestabilidad en una pareja que esto, ya que deja la entrada abierta a terceros... Desde entonces caí en una dicotomía emocional, por un lado estaba la parte que me decía aléjate y busca un amor bien, bonito y maduro... Y por el otro, la Alaide confundida por las señales.
Un día eras muy amoroso y cariñoso, como antes, y al siguiente, distante. Curioso esto, al haber sido tú quien me dijo que no era justo para ti que un día "te quisiera y al otro no". Desde el momento que me di cuenta que te quería, desde ese momento he estado segura del sentimiento... El cual ahora me carcome el alma, mente y corazón.
Una vez te dije que en esta relación estaba dando el 100% por el 100% y me aseguraste que era recíproco... Pero extrañamente no lo sentí así. Llegué a sentirme mas bajo incluso que una "nalga".
Múltiples veces hablamos de lo que es importante para nosotros y lo que buscamos. Te enfrascaste demasiado en una idea que no era, y que te la expliqué en múltiples ocasiones. Eres alguien a quien llegué a considerar candidato a compañero de vida, a pesar de las diferencias ideológicas y de pasatiempos, eso le daba sabor a la relación, pues a pesar de ellos compartimos valores similares, valores que son irrenunciables por ambos lados.
Te quiero, que no quede duda de eso. Y me habría encantado compartir más experiencias contigo, y por qué no, quizá hasta una vida. La idea de viajar juntos me ilusionaba demasiado. Era algo que añoraba, pero nunca se hizo. Este fatídico fin debimos de haber estado en Querétaro, no en esa cantina peleando por el estúpido comentario de Arturo.
Lo que me hace pensar de la fragilidad de nuestra relación y de las cosas que en su momento no se dijeron....
Te repito, te quiero, pero me quiero más a mi, y aunque en este momento me siento como que fui insuficiente, se que merezco un amor completo. Nada de términos medios. Merezco a alguien que sea coherente y que sepa lo que quiere, sin que se asuste cuando se le presente. Merezco no vivir en la incertidumbre, ni en la oscuridad... En fin, merezco alguien que no tenga miedo de la elección que toma, ni de la persona que elige a su lado.
Me disculpo por haberte dicho que no me hicieras perder mi tiempo. Estuvo mal, muy mal. Son palabras que te hirieron y afectaron. Lo hice en un arrebato de frustración e impotencia. No quería entender que te pedía algo que no puedes dar.
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