viernes, 4 de septiembre de 2015

El niño sirio

Que una persona se vea obligada a abandonar su país natal debido a la situación económica, política o social es de por si lamentable, pero fallecer en el intento de lograr una vida mejor lo es aún más.

En días recientes la imagen de un niño sirio muerto en las costas de Turquía le ha dado la vuelta al mundo, haciendo que la sociedad reaccione de diferentes maneras ante la misma, pero todas esas reacciones teniendo en común la indignación. Dese que fue publicada, no ha habido un día en que en la sección de noticias de mi FB no sea publicado algo al respecto, desde artículos de noticias hasta las opiniones personales, todos teniendo en común la crítica a esa guerra sin sentido, la actuación de los países del primer mundo, y a la "insensibilidad" de la sociedad.

Es así como nos encontramos con la crítica al gobierno canadiense por haberle negado su visa a la familia, o al gobierno turco por no ayudarlos al momento de atravesar el mar. Las muestras de inconformidad han sido muy diferentes. Todas tan diferentes como sorprendentes.......

¿Sorprendentes?

Sorprendentes en el sentido de que países extensamente conocidos por su xenofobia (y especial rechazo a lo que tiene que ver con el Islam y oriente medio) piden apoyo para Siria. Personas que en su propio país tienen un problema de migración similar, pero que en lugar de apoyar se quejan de esos "sucios migrantes que han de ser delincuentes". No sé qué pensar, la verdad.

En lo personal espero que este desafortunado incidente en realidad nos haga despertar y darnos cuenta de que si lo que queremos es que acabe este tipo de situaciones de injusticia, desigualdad, muerte y sufrimiento. tenemos que empezar desde nosotros mismos y con nuestra comunidad. Quizá no tenemos el poder económico para construir un refugio, pero si tenemos la fuerza para ir a apoyar, a convivir con esas personas o con los abuelitos en los asilos. O quizá podemos donar esa ropa que ya no utilizamos, o hacer un pequeño sacrificio y regalar una bolsa de 2, 5, 10 ó 25 kg de croquetas a ese albergue animal que lo necesita.... o evitar dar mordidas, salir a votar, respetar al peatón y el derecho de los demás.

Son esos pequeños cambios los que nos van a llevar a lograr una mejor sociedad y evitar que este tipo de desgracias se sigan repitiendo. No dejemos que la muerte de este niño y la mitad de su familia (junto con los otros millones que mueren al intentar conseguir una vida mejor para ellos y sus seres queridos) haya sido en vano.