lunes, 9 de abril de 2018

Querido Enrique

Querido Enrique:

No sé cómo comenzar esto. De pronto todo estaba muy claro en mi mebte, todo lo que queria decirte, pero ahorita, al momento de plasmarlo, todo se ha esfumado.

Me duele en el alma que haya pasado lo que sucedió. No lo esperaba, mucho mebos lo veía venir. Y menos aún por como sucedio.

Verte perder el control por algo tan... Insignificante... Y que explotaras con algo que a los dos nos estaba comiendo por dentro...

Debo confesar que estos dos días que han pasado han sido muy difíciles. Viendo a todas horas mi teléfono en espera de un mensaje tuyo. Aguantando las ganas de llorar. Socializando por compromiso y no porque quiera. Pensando en que no debí ir esa noche contigo, o que no deviade haberle hecho caso a Arturo, en fin... Pensando en todo.

Las personas que lo saben me dijeron que me buscarías, que una discusión en la que uno de los dos esta bajo los influjos del alcohol se debe de replantear estando bien ambas partes. Y creeme que lo deseo con todo mi ser en este momento. Pero no creo que vaya a suceder.


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