domingo, 15 de noviembre de 2009

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Creo que numeraré mis posts, ya que no soy buena para los títulos. Siempre al momento de redactar algo y nombrarlo me encuentro en un gran problema; pero claro, como todo el mundo, de vez en cuando tengo mis destellos de brillantez. Pero bueno, dejemos de lado cosas tan banales como es la creación de títulos y pasemos al motivo de este post.

No sé qué será. Quizá deba de hacer como en el post pasado y empezar a lanzar palabras al azar, las cuales forman oraciones, que al unirse forman un párrafo. Ese párrafo, en conjunto con otros más, formará en cuerpo del escrito, y cada párrafo será especial, ya que cada uno tiene su identidad propia, su propio tema. Pensando de esa forma me doy cuenta de que he encontrado el tema de este post: la diversidad.

Como los párrafos de un escrito, o los copos de nieve, todo tiene una amplia gama de cosas, situaciones y demás que aplican a nuestra vida. Por ejemplo, si hablamos de moda encontramos que hay para todos, seamos ricos o seamos pobres; altos, chaparros, gordos o flacos; siempre habrá algo para nosotros, que nos satisfaga y que nos llene.

Lo mismo pasa con las personas. A lo largo de nuestra vida nos topamos con una variedad muy amplia de personas, las cuales con su singularidad hacen que nuestra vida tenga sabor, el cual puede ser amargo o dulce dependiendo de lo que buscamos en los demás. Las habemos de todas las personalidades imaginables. Las hay pervertidas o inocentes; malvadas o buenas; crueles o bondadosas; y también venimos en una amplia variedad de formas y colores, con gustos y mañas quizá muy diferentes a los nuestros, pero muy respetables.

Ante esta gran variedad nos damos cuentas de que surgen problemas de todo tipo, pero el más importante es la intolerancia. Si nos fijamos en todo lo que nos rodea nos daremos cuenta de que estamos rodeados de este problema. Por ejemplo, vamos en la calle y una persona va conduciendo demasiado despacio para nuestro gusto y ¿qué hacemos? comenzamos a sonar nuestro claxon. Si estudiamos o trabajamos en algún lado y alguien de ahí no nos simpatiza, muchos tendemos a dedicarnos a molestar e incomodar a esa persona. Si vemos a alguien en la calle que no viste o actúa de acuerdo a lo que nosotros consideramos como normal lo comenzamos a criticar. En fin, existe una amplia variedad de ejemplos que vemos y vivimos cada día.

Una vez que nos damos cuenta de que somos intolerantes tenemos dos opciones:
a) Decidimos cambiar esa actitud y comenzamos a aceptar a los demás tal y cómo son, o
b) nos cerramos y no los aceptamos.

Si elegimos A entonces estamos haciendo algo que no es solamente bueno para nosotros mismos, sino para los demás. Pero si elegimos B entonces estamos condenándonos a una vida acompañada de muchos problemas, problemas que van desde simples dificultades y malentendidos con los demás, hasta un total problema existencial que podría llevarnos a desenlaces fatales.

Al elegir B no solo nos condenamos a nosotros, sino también a todos los que nos rodean. ¿Y esto por qué? Muy sencillo, ellos se preocupan por nosotros, les importamos, y no les gustaría vernos sufrir toda una vida por nuestra terquedad.



2 comentarios:

  1. y yo pagandole a rocha, pero que pendejo soy...
    respecto a la diverisdad yo soy de los gordos agradables... :P

    siempre en mente el bienestar de la sociedad. solo tu...

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  2. mui buen tema, sabia ke habia leido dos blogs con el nombre de alaide y no podia explicarme como jajaja, pero ya entendi u.u

    mui buen tema el ke escogiste para tratar

    en verdad seria aburrido un mundo sin diversidad, tan monotono, simple, cotidiano, monocromatico jiji

    y es verdad, la intolerancia hace ke la vida se torne pesada, fastidiosa, porke no simplemente respetar aun si eso no implica necesariamente estar de acuerdo?

    lamentable es cuando somos objeto de esa intolerancia, pero peor aun ser nosotros los intolerantes!!

    este blog me esta gustando!vas mui bien

    saludos!

    LCTM

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